Un año después…

Hoy se cumple un año de la final olímpica de Río. Una final llena de sorpresas y emociones a partes iguales. ¿O no? Recuerdo momentos con la piel de gallina, otros con lágrimas en los ojos, otros en los que me llevé las manos a la cabeza inevitablemente. Recuerdo estar leyendo Twitter para comprobar las reacciones del mundo ritmiquero a lo que estaba pasando en ese preciso instante. Os invito a recordar aquel fin de semana del 20 y 21 de agosto de 2016.

Tal día como hoy hace justo un año…

Alejandra, Lourdes, Elena, Sandra y Artemi hacían historia. Cuando terminó la jornada de clasificación ya prometía. Habían hecho dos ejercicios impecables y se colocaron en primer lugar después de los fallos de equipos fuertes como Rusia e Italia. Nuestras chicas iban seguras de sí mismas, confiando pero sin confiarse, tenían sus ejercicios dominados y no titubearon en ningún momento.

espana_cintasLlegó la final. Abrieron la competición con el ejercicio de cintas, el más peliagudo por la problemática de la humedad brasileña. No sé vosotros, pero recuerdo ver ese entero conteniendo la respiración. Como si cualquier suspiro, hasta en la distancia, pudiera hacer que una cinta se quedará atrás, provocando el tan temido nudo. Pero no fue así. Lo dominaron de principio a fin.

Mientras tanto, en la misma final, Rusia volvía a fallar, Italia no consiguió sacar lo mejor de sí misma y Bielorrusia ponía las cosas aún más interesantes al cometer errores también en este aparato. Así, la primera rotación terminó con España a la cabeza, Bulgaria en segunda posición y Rusia en tercera.

Y llegó el mixto. Dos minutos y medio. 150 segundos que nos separaban de la gloria. Nuestras chicas volvían a abrir la rotación, volvieron a clavar el ejercicio y salieron contentas y satisfechas. Su trabajo estaba hecho, objetivo cumplido. Y ahora, solo quedaba esperar. Una espera interminable en la que vimos cómo todos los equipos daban lo mejor de sí, dejaban los nervios de las cintas aparte y salían a por todas. Calculadora en mano, echábamos cuentas y veíamos con ilusión cómo se iba acercando poco a poco la tan ansiada medalla.

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Después de España salió Bulgaria con un grandísimo ejercicio, que las colocó justo por detrás. Luego apareció Rusia y se colocó en primer lugar (era de esperar, por mucho que hubieran fallado en el ejercicio de cintas). Después, turno para Italia y justo después, Bielorrusia. Ambos se colocaron por detrás de Bulgaria. Y solo quedaban tres equipos por salir: Israel, Ucrania y Japón. Al salir la nota de Ucrania ya teníamos medalla asegurada; tan solo quedaba por saber cuál. Con la nota de Japón se confirmó: España subcampeona olímpica.

Así fue como nuestras chicas cumplieron su sueño e hicieron realidad esa frase que siempre repetían antes de salir al tapiz: “El dolor es temporal, la satisfacción es para siempre”.

Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin el trabajo – a veces invisible – de Anna Baranova y Sara Bayón, así como del resto del equipo técnico (Dagmara, Mónica, fisios, etc.). No siempre fue fácil, seguro que no. En 2011 nos quedamos fuera de la clasificación directa a los Juegos Olímpicos de Londres en el Mundial de Montpellier. Tuvieron que pelear por una plaza en el preolímpico del año siguiente, lo que supuso seguir trabajando los mismos ejercicios y no hacer grandes modificaciones para Londres. Pero consiguieron la plaza, además, con el primer puesto. Y llegó Londres, y se quedaron a las puertas. Aquel cuarto puesto siempre nos pareció injusto, siempre pensamos que merecían más. Durante el siguiente ciclo, empezaron a subirse al podium y ya no se bajaron de él (Mundiales de Kiev 2013, Izmir 2014 y Stuttgart 2015; Europeos de Baku 2014 y Holon 2016 y varias pruebas de la Copa del Mundo). Los Juegos Olímpicos de Río 2016 pusieron el broche de oro (plata dorada) al trabajo de más de ocho años de dedicación a este deporte en su más alto nivel. Por ello, enhorabuena. Por habernos devuelto la ilusión y habernos hecho disfrutar de cada segundo de vuestras competiciones, GRACIAS.

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Siempre recordaremos Río 2016 gracias a esa medalla. Pero no fue, ni mucho menos, lo único que pasó durante aquellos días.

carolCarolina Rodríguez conseguía su primera final individual. En Londres se había quedado cerca, con un 14º puesto. En esta ocasión, aprovechó su segunda oportunidad, realizó sus cuatro ejercicios sin fallos y consiguió mejorar sustancialmente la clasificación de 2012, consiguiendo el pase a la final desde la séptima plaza. Ya en la final, tuvo algunas imprecisiones, provocadas quizás por la emoción de ese momento. Aun así, terminó su competición en el octavo puesto, consiguiendo así un diploma olímpico.

Desde entonces, Carolina ha estado entrenando y compitiendo a una intensidad menor, dejando de lado la alta competición. Ha dicho que ya no entrena seis horas diarias pero que intenta mantener una retirada activa y progresiva. Por eso la hemos podido ver en las competiciones de la Serie A italiana a finales del año pasado y, este mismo año con su club, en el Circuito Iberdrola en Gijón.

Dejando al margen a nuestras chicas, Río ofreció un sinfín de emociones; tanto en la clasificación, como en la final.

pazhava_rioVimos cómo Pazhava salía desolada de cada uno de sus enteros debido a una lesión que no le permitió mostrar su trabajo como solo ella sabe hacerlo. Qué pena ver a una gimnasta con tantísima calidad sufriendo sobre el tapiz en sus primeros juegos olímpicos. Esperemos que no sean los últimos. Esperemos que Tokio le dé la oportunidad de sacarse esta espinita y mostrar al mundo entero su talento.

Los Juegos de Río también fueron la última competición para la israelí Neta Rivkin. También la vimos fallar y se quedó fuera de la final.

kudry_mazaY si de fallos hablamos, es imposible olvidar la tercera rotación de la final. No podremos quitarnos de la cabeza jamás esa maza que en el último segundo del ejercicio se va al suelo. ¡Ay, Kudryavtseva! Qué poco disfrutaste de la clasificación, qué gran presión se te notaba durante toda la final. Tan solo la vimos ser ella misma en la última rotación, con el ejercicio de cinta, cuando ya sabía que había perdido el oro. Todo un ciclo ganando, incluso lesionada (como en el Mundial de Stuttgart) y se le escapa el oro más importante de su carrera por milímetros. ¡Qué deporte más injusto cuando no se ve sobre el tapiz el trabajo de tantos años!

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No fue la única maza que hizo perder una medalla. Staniouta, que en Londres se quedó fuera de la final, llegaba a Río con ganas de resarcirse. Pero fue también una de sus mazas la que se fue al suelo, dejando a la bielorrusa en la quinta posición.

rizatdinovaPor su parte, Rizatdinova no dio tregua y compitió al máximo nivel: soberbia, elegante, segura. Imposible no disfrutar con cada uno de sus ejercicios. Merecidísima medalla al trabajo bien hecho. Puede que incluso mereciera la medalla de plata en lugar de la de bronce…

 
 

mamun_zaripovaImposible olvidar las lágrimas de Mamun, abrazada a Zaripova, al comprobar que acaba de proclamarse campeona olímpica. La eterna segunda, siempre a la sombra de Kudryavtseva, siempre con problemas para templar sus nervios y controlar su emoción. De repente, llega la competición clave y consigue dejar atrás todos los miedos e inseguridades y llevarse el oro más importante de todos a los que había optado.

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Y ahora, ¿qué?

Cada año olímpico que dejamos atrás, nos toca volver a acostumbrarnos a la situación. Ahora empezamos nuevo ciclo, nos adaptamos a un nuevo código, sin fichas – más abierto y con más posibilidades, por tanto – y nos vamos haciendo a las nuevas caras del panorama internacional.

En Rusia, con Mamun y Kudryavtseva al margen (aunque no sabemos si definitivo o no por ahora), Soldatova parecía llamada a ser su sucesora. Pero es Rusia y nadie es imprescindible. Y así, llegan las gemelas Averinas, se reparten los oros del último Campeonato de Europa (finales por aparatos) y consiguen quedarse con las dos plazas disponibles para el Mundial de Pesaro, que se disputará a finales de mes.

 

De Soldatova, ha dicho Viner que no está preparada ni física (acaba de pasar por una lesión), ni psicológicamente para afrontar el próximo Mundial. Y no olvidemos que gimnastas como Selezneva o Khonina vienen pisando fuerte y no van a dejar pasar ninguna oportunidad que se les presente.

En Ucrania, y con Rizatdinova de retiro temporal (tampoco ha confirmado si se retira definitivamente), es Mazur quien lleva las riendas del equipo individual; aunque aún lejos del nivel de su antecesora.

Por Bulgaria, Taseva y Vladinova siguen mejorando y, si la federación búlgara permite algo de orden y estabilidad en el equipo, pueden volver a estar en el lugar que les corresponde.

Bielorrusia, por su parte, tiene a Halkina como primera gimnasta tras la retirada de Melitina Staniouta (en este caso sí se hizo oficial). Tampoco puede relajarse Halkina en este momento, puesto que le sigue de cerca su compañera Harnasko. Otro gran equipo con el que disfrutar durante este ciclo.

Presente y futuro español

A nivel individual, y tras la retirada de Carolina de la alta competición, la Federación se está centrando en tres gimnastas individuales: Natalia García, Sara Llana y Polina Berezina. Hasta ahora, han competido en el Europeo y en alguna prueba de la Copa del Mundo. A final de mes, Sara y Polina nos representarán en el Campeonato del Mundo, en Pesaro (Italia). Natalia no acude a esta cita por lesión.

En la modalidad de conjuntos, contamos con un conjunto en la categoría junior y un conjunto en la categoría senior. En cuanto a las conjunteras de Río, están tomándose una temporada alejadas de la competición y aún no han confirmado sus intenciones para el futuro ni han hablado de retirada. El nuevo conjunto senior, formado por Mónica Alonso, Victoria Cuadrillero, Clara Esquerdo, Ana Gayán, Alba Polo, Lía Rovira y Sara Salarrullana, lleva toda la temporada participando en diferentes competiciones. Les queda un largo camino delante por por recorrer, Si el conjunto subcampeón de Río necesitó ocho años para alcanzar su sueño, estas chicas tienen que recorrer su propio camino para conseguir llegar a donde quieren estar.

Así, restamos hoy un año a la larga espera que nos separa de Tokio 2020. ¿Quién peleará por las medallas olímpicas para entonces?
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